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La RTVE nos brindó, en medio del caos institucional que vivimos, un poco de aire fresco.

La RTVE, la “Radio Televisión Espantosa” el vomitorio diario de la propaganda oficial, que los bien pagados sicarios morales, verdaderos esbirros, nos brindan diariamente, los que ya están preparando sus valijas para la “Siete” al igual que varios lacayos y lacayas (como diría un cutre progre) de la Sexta, la SER y El País, hicieron un alto en el camino y permitieron que los excelentes profesionales de la producción del “Canal Oficial” nos ofrecieran la cobertura del emotivo desfile de nuestras Fuerzas Armadas en el querido puerto de Vigo.

No fue una efeméride común, tuvo un debut, varios signos tanto de la naturaleza, como de los tiempos oscuros que vive nuestra democracia que nos garantiza la Constitución del 78 y finalmente un mensaje para los enemigos de España.

Analicémoslos uno por uno:

El debut:

Por primera vez participó junto a los Reyes la “Princesa de Asturias”, la que asegura la continuidad de la Corona, próximamente egresada de su formación en las tres Fuerzas Armadas, poseedora de una personalidad que ha logrado recuperar la adhesión de la mayoría de la ciudadanía española a la Monarquía Constitucional.

Los signos de la naturaleza:

Las condiciones reinantes, impidieron el desfile aéreo y el descenso de la bandera en las manos de nuestros expertos paracaidistas, creando una cierta sensación de vacío en los que esperábamos ese maravilloso espectáculo de ver la pericia de nuestros aviadores.

Los otros signos:

La reacción espontánea del público presente de vitorear al Rey a su llegada, ya un clásico que se repite en cada ocasión, que se contrapone con los abucheos, insultos y burlas que dedican los ciudadanos al ver al presidente del gobierno y sus “cómplices” ministros.

La alegría y las consecuentes manifestaciones de aprobación que despiertan las Fuerzas Armadas al desfilar, teniendo el “aplausómetro” momentos culminantes, cuando pasa la UME (Unidad Militar de Emergencia), la Guardia Civil (la Benemérita) y los “Legionarios” de Ceuta y Melilla, refugio de los valores de la “España Real” que está amenazada por el “narco comunismo caribeño”.

No quiero ni pensar, la ovación espontánea que habría surgido, si hubieran desfilado la “UCO” y la “UDEF” y por qué no los “Jueces” y el “Fiscal Anticorrupción”, última trinchera que nos separa del “golpe de estado bolivariano.

La actitud del Rey y de la Princesa de Asturias permaneciendo de pie, firmes, con respeto y autoridad durante todo el desfile marcó la diferencia con la Reina Consorte, que permaneció sentada y no cantó “La muerte no es el final”, recordando el episodio cuando no se persignó frente a Nuestro Señor Jesucristo en el funeral por las víctimas de Adamuz.

El signo de los “tiempos oscuros”:

Cuando se desplomó la bandera en el momento de que era izada, fue el signo de advertencia del peligro que se cierne sobre nuestras instituciones, donde los enviados del “Grupo de Puebla” están convirtiendo a España en la “cabecera de playa” del narco comunismo caribeño.

Un instante, que resumía el peligro de la caída del régimen constitucional del 78, que está preparando un gobierno cercado por la corrupción, que no dudará en usar cualquier método para no abandonar el poder, iniciando la semana pasada el “relato” del golpismo judicial, policial y mediático, que intenta ocultar su corrupción y ser la justificación de un referéndum independentista y otro sobre “monarquía o república” que están preparando BILDU y el PSC.

El mensaje:

Pero no todo está perdido, los ciudadanos españoles están por la tarea de defender su constitución, cuya garantía es el Rey, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad del Estado, y los Jueces y Fiscales honestos; lo demuestra el entusiasmo de las calles.

Finalmente, tenemos el “mensaje” que dejó el Rey ante la caída de la bandera rompiendo el protocolo, al dirigirse al abanderado que orgulloso portaba sobre su hombro la enseña nacional, dándole instrucciones de no retirarse como era lo previsto protocolarmente y quedarse durante todo el desfile bajo el mástil de la bandera caída.

La determinación del Rey fue el símbolo de que tenemos una reserva moral ante el ataque a España de la corrupción del narco caribeño.