El AVE ya no vuela
La Red Ferroviaria de España otrora envidia del mundo, gracias a Pedro Sánchez y los poco calificados que lo rodean se convirtió en el hazmerreír de occidente.
Ya nada que dependa del gobierno central funciona en España, sus poco cualificados gestores están demasiado ocupados de como escapar de los jueces y la Guardia Civil.
“Periodista Digital” nos recuerda que el gobierno dice “nosotros o el caos”, no queremos elecciones porque las perdemos y gobernará la derecha, en un claro ejemplo de la cultura democrática del socialismo español, sin reconocer que el caos es el propio gobierno.
Los primeros síntomas que percibe la ciudadanía de un gobierno corrupto y como consecuencia inoperante, es cuando se derrumban los servicios públicos y en el caso del turismo, las infraestructuras y los servicios públicos son imprescindibles, pero hoy es más confortable hacer un viaje en tren desde Calcuta a Mumbai, sabiendo que llegarás a horario, que, desde Madrid a Sevilla, o desde Valladolid a León, donde te sentirás o Indiana Jones o un tonto sin lápiz que votó al PSOE.
“Durante años, la red ferroviaria española, especialmente su servicio de alta velocidad, el AVE, fue citada como un ejemplo mundial de innovación y eficiencia, países como Francia, Japón o China observaron con atención cómo España conectaba grandes ciudades mediante trenes rápidos, puntuales y cómodos, situando a la península en una posición privilegiada dentro del transporte europeo, sin embargo, los últimos meses han puesto en entredicho esa reputación: incidentes reiterados, retrasos masivos y una creciente conflictividad interna han convertido lo que era motivo de orgullo en un foco de críticas y frustración social”.
“En el epicentro del debate se encuentra la gestión de Adif, responsable del mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias, los datos recientes muestran que esta empresa pública destina más recursos a salarios que al propio mantenimiento de las vías, 716 millones frente a 582 millones anuales según los últimos registros”.
Dentro de esos salarios están los de “las sobrinas” del ex ministro de transporte José Luis Ábalos, (léase en castellano antiguo “las putas de Ábalos”), desde que ADIF con la mayor cuota de fondos europeos para la pandemia se convirtió en agencia de empleo de las trabajadoras sexuales que atendían al ministro.
En los últimos 40 años, desde los ERE de Andalucía en lo de Don Anselmo, pagados con tarjetas de crédito oficiales, haciendo escala en las saunas de Don Sabiniano, suegro del presidente, pasando por el Tito Berni, hasta las “sobrinas de Ábalos, donde pasan los de la PSOE, dejan huellas de “sobrinas, gambas y polvos blancos”.
A lo cual, en el Congreso de los Diputados, el jefe de la oposición Alberto Núñez Feijóo DIXIT: Oiga, ¿pero con quién está viviendo usted?, ¿pero de qué prostíbulos ha vivido usted?, partícipe a título lucrativo del abominable negocio de la prostitución y ahora quiere usted ilegalizar su biografía allá usted señoría, allá usted.
“La entrada de operadores privados como Ouigo, filial francesa que compite con Renfe en algunas rutas clave, ha añadido un nuevo elemento al conflicto, la ministra María Jesús Montero no dudó en apuntar públicamente a Ouigo como posible origen del último caos ferroviario, sugiriendo que sus trenes tienen dificultades técnicas y ralentizan toda la cadena logística cuando sufren incidencias, estas declaraciones, captadas incluso por micrófonos abiertos antes de reuniones oficiales, generaron indignación inmediata tanto en la compañía francesa como entre usuarios habituales”.
“La respuesta oficial de Ouigo fue tajante: no han estado en el origen de ninguna incidencia reciente y su flota recibe mantenimiento propio según estándares internacionales. Además, recordaron que la gestión y el socorro ante averías recaen exclusivamente sobre Adif, tal como establece la legislación europea y española”.
“El cruce público entre Gobierno y competidores privados pone sobre la mesa una preocupación latente: ¿está preparada España para una liberalización real del mercado ferroviario sin sacrificar calidad ni seguridad?”
La respuesta es muy clara, España está preparada, la que no está preparada para gobernar es la coalición PSOE, SUMAR, JUNTS, ERC, PNV, BNGA y BILDU (léase ETA).
“La sociedad española asiste perpleja al deterioro progresivo de uno de sus grandes logros tecnológicos recientes. Mientras tanto, los usuarios siguen esperando soluciones duraderas para volver a confiar plenamente en su red ferroviaria”.
“El administrador ferroviario evitó registrar nuevas pérdidas gracias a la venta de sus terrenos en la operación Chamartín, ADIF registró uno de sus mayores desequilibrios financieros de la década al cierre del año 2024, sus últimas cuentas anuales indican su endeudamiento fue de 1.673 millones de euros, solo comparable a los 1.954 millones de 2021, tras la pandemia, y que significa elevar el pasivo en un 47% respecto de los datos del año anterior, según el análisis de THE OBJECTIVE, estas cifras llegan además en uno de los momentos de mayores inversiones en infraestructuras y en medio de un constante caos ferroviario”.
“Más plazas y precios más bajos son la cara amable de la liberalización. El reverso es un aumento de incidentes que enfada al usuario y empaña el resurgir del tren español”.
España tuvo que permitir a los operadores franceses e italianos a circular por sus vías por imperativo de la Unión Europea, cuestión que a los comunistas y nacionalistas del gobierno no le causaron gran entusiasmo, pero como todos los desfasajes de la economía española se suavizan con el dinero de Europa, tuvieron que aceptar a regañadientes.
Una vez más el turismo es víctima de los políticos, pero en este caso del patético del fracaso del ferrocarril en España, no sólo es víctima el turismo, también fue excusa para pedir dinero, fondos que se están usando para la balcanización de Europa mediante la próxima independencia de Cataluña, el País Vasco y la corrupta Navarra, como asimismo los bolsillos de ministros, y sus conocidos vicios decimonónicos.
Los turistas, que están llegando diariamente a nuestro país en cientos de miles, si pueden pasar indemnes del control de pasaportes de Barajas, tendrán frente a sí, la aventura de llegar a horario a su destino de playa en los trenes del hiperventilado Oscar Puente.
Cuando estábamos por publicar esta nota sobre los despropósitos del transporte ferroviario en España, llegó esta noticia que nos aclaró porqué ocurren las cosas que ocurren en el transporte español:
Isabel Pardo de Vera Posada (Lugo, 1975), ingeniera y directiva española, Secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España de 2021 a 2023 y previamente, entre junio de 2018 y julio de 2021, presidente de la empresa pública Adif, responsable de las vías férreas españolas, fue imputada por la Audiencia Nacional por cinco delitos, entre ellos pertenecer a «organización criminal» que estaba liderada por Santos Cerdán, hoy de vacaciones en Soto del Real.
Finalmente, este fin de semana en plena alta temporada del turismo español, el diario ABC realiza un resumen de la caótica situación del transporte titulado: “España encara los 100 millones de turistas con el tren en colapso y los aeropuertos al límite” donde nos cuenta: “Agentes del sector muestran su preocupación por el reguero de incidencias ferroviarias y seis de las infraestructuras aeroportuarias más turísticas han sobrepasado ya su capacidad”
“España se acerca al hito de recibir 100 millones de turistas extranjeros en 2025 suscitando muchas dudas sobre si las infraestructuras críticas están preparadas para sostener mayores crecimientos en el flujo de visitantes. Los últimos episodios del caos ferroviario y el colapso en el control de pasaportes en Barajas hacen que en el sector turístico se haya abierto el debate”.
“En juego está además la marca España. «Aunque este tipo de situaciones no se convierten en cancelaciones inmediatas, sí generan un perjuicio en la imagen de España y sí pueden condicionar futuras decisiones en quienes nos visitan» resalta sobre los problemas ferroviarios y en Barajas, Santiago Vallejo, vicepresidente y responsable de relaciones institucionales de la Mesa del Turismo. «Es una cuestión de proteger nuestra reputación y la percepción de calidad, algo que cuesta mucho construir y muy poco perder», asevera”.
“El último caos ferroviario ha sido la gota que ha colmado el vaso. Unos 26.000 pasajeros se vieron afectados entre la tarde del lunes 30 de junio y la mañana del martes 1 de julio por la avería de una catenaria en la línea Madrid-Andalucía, que dejó K.O. las conexiones de alta velocidad entre la capital y el sur de España durante alrededor de 15 horas. Pero más allá del propio incidente está el hecho de que hubo trenes repletos de pasajeros que permanecieron durante doce horas en mitad de la nada. «Esto es totalmente inadmisible», sentencia Vallejo”.
“Como Vallejo, todas las fuentes del sector ferroviario consultadas coinciden en que se trataba de una situación absolutamente evitable. «Esto no había pasado nunca hasta ahora», asegura en conversación telefónica un exempleado de Renfe que prefiere no ser identificado. Y es que nadie entiende porque no se puso en marcha un protocolo de evacuación para los más de 300 pasajeros atrapados cuando el incidente ocurrió en La Sagra (Toledo), a escasos 50 kilómetros de Madrid y en un punto donde precisamente el operador público tiene base de mantenimiento. «El problema es que nadie quiere tomar decisiones», resume esta misma fuente, que lamenta la falta de un protocolo común entre gestor y operadores y que estos últimos renuncien ante una situación de tal calibre a remolcar los trenes parados cuando hay pasajeros, aludiendo razones de seguridad”.
“Lo que tampoco parece convencer es la explicación que ofreció Adif sobre la causa del incidente, que fue la sobrecarga de tensión en la catenaria porque había cuatro trenes reclamando tensión en un espacio de siete kilómetros. «¿Alguna vez en una estación se ha fundido la catenaría porque estén 20 trenes esperando a salir y otros 20 para llegar?», se pregunta otra fuente del sector ferroviario”.
Así está el patio.
