La satisfacción de poder acompañar a un amigo
A cuatro meses, de la catástrofe natural más grande ocurrida en un siglo en España, nos trasladamos a Paiporta para acompañar a nuestro querido amigo el Padre Gustavo Ribeiro en su última Misa como Párroco de la Parroquia de San Jorge Mártir en Paiporta, por haber sido destinado a la Parroquia de San José, de la Pobla de Farnals.

Nos une una vieja amistad, compartiendo muchos momentos de su actividad como responsable de la Pastoral del Turismo de la Conferencia Episcopal Española, como congresos en Santiago de Compostela, en Pamplona y en Torremolinos y la inolvidable experiencia de hacer el Camino Lebaniego en Cantabria, junto a la maravillosa gente de la Red de Destinos Turísticos Religiosos.

Su actividad en Paiporta la puedo resumir transcribiendo algunos de los conceptos que nos brindó en su Homilía de despedida, que resumen un poco el sentimiento sobre lo ocurrido aquella infame tarde del 29 de octubre de 2024 que nos motivó a llamar este BLOG “El Rincón de Paiporta” cuyas razones y alcances les contaré otro día.
Nos dice el Padre Gustavo: “Llegué como Párroco en septiembre de 2018 y cuando empezaba a conocer las caras y los nombres de todos ustedes, llegó la pandemia y, cuando el parate de la pandemia se superó, nos empezábamos a poner de pie de vuelta, tuvimos la profanación del cementerio nuevo, que fue una herida dolorosa, triste, difícil y compleja para todos. Cuando ya teníamos la iglesia abierta de nuevo, luego de las obras de la plaza, nos llegó esa tarde difícil e inolvidable del 29 de octubre que se llevó muchas cosas: 46 personas, 46 vecinos, se llevó también la ilusión de tantas personas, se llevó las casas de unos, de otros se llevó el coche y se llevó los sueños de muchas personas, que con esfuerzo habían puesto un comercio, se llevó colegios pero también nos trajo una ola de solidaridad, donde podríamos escribir un ‘gracias´ sobre cada pueblo de España, donde experimentamos la fuerza de la Iglesia como nunca”

“Estoy sorprendido que cuatro días después, esto era una piscina de barro y agua, llegaron cientos de jóvenes de Madrid, y de toda España a ayudar a recuperar la Parroquia. Eran jóvenes de 15 y 16 años que vinieron una mañana temprano, con una cantidad de profesores, estaban los bancos llenos de barro todavía y todos arruinados, los pusieron afuera en la plaza, que se convirtió en una Iglesia al aire libre, viendo a 10 o 15 jóvenes en cada banco lijando un pedacito cada uno y en un rato teníamos el banco recuperado”.
“Como ejemplo a recordar tenemos un grupo de jóvenes que salieron de Burgos a medianoche y llegaron acá a las 7 de la mañana, estuvieron trabajando todo el día, celebramos la misa a las 17, todavía sin electricidad y con mucho barro dentro de la Iglesia y a las 18 se subieron en el coche para hacer otras 7 horas de viaje para volver a Burgos. Historias como estas tenemos tanta para contar, pero tenemos también para contar, la sociedad que tenemos, tantas cosas lindas; las otras las olvidaré y será solo una anécdota, recordaremos aquellas cosas hermosas que, a partir de un dolor muy grande, fueron capaz de recuperar los corazones de mucha gente”.

La Parroquia estaba colmada de vecinos acompañados por un órgano y un coro maravilloso que venían a despedir a su párroco, aplaudiéndolo hasta la calle y homenajeándolo con una mascletá, cuyo humo subía al Cielo el ‘Espíritu de Paiporta’.
Ramón de Isequilla Real de Azúa

MBA y experto en turismo con más de 30 años de trayectoria. Ex directivo en Hoteles, Agencias de Viajes y Compañías Aéreas, y ex presidente de la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este. Especialista en gestión de destinos, desarrollo de proyectos innovadores y promoción en ferias internacionales. Actualmente, enfocado en proyectos en España, combina su experiencia como consultor turístico y escritor para impulsar el éxito de destinos en un mercado global competitivo.