Los hechos
En pleno mes de junio, a las puertas del verano, el gobierno presidido por Pedro Sánchez Pérez Castejón, en su política de saltimbanqui, que alterna anuncios rimbombantes con escándalos diarios, los cuales el del martes tapa al del lunes y así sucesivamente, reconociendo que obtiene excelentes resultados, gracias a la mala memoria y la resignación de no pedir cuentas a los gobernantes, que padece el ciudadano español, convocó una cumbre de presidentes autonómicos, ¿dónde iba a ser? en su feudo independentista Cataluña, o Catalonia como lo llaman las huestes del dúo Laporta/Negreira, con carteles alusivos de “Catalonia is not Spain” al mismo tiempo que silban el himno del país que le paga el sueldo a Rufián y a unos cuantos rufianes parias de las Cortes.
El psicópata del poder, ante su complejo que el Partido Popular llevaba 13 presidentes autonómicos, más los de Ceuta y Melilla, no queriendo estar solo, hizo ir a la reunión a 12 ministros para hacer número, que debían permanecer callados o sea floreros sin habla, por suerte, dado el nivel intelectual de algunos y la mala educación de otros.
El presidente de Catalonia, el independentista light y siniestro ex ministro de salud durante la pandemia, era el anfitrión y tenía que poner su firma, se usarían pinganillos para que se pudieran hablar las lenguas catalanas, vasca y gallega, mintiendo como siempre hacen los socialistas y los independentistas diciendo que son lenguas oficiales de España, cuando la Constitución dice textualmente:
Artículo 3.
- El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
- Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
- La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección
Mientras Sánchez llama al estatuto de Catalonia “constitución”, oculta que las lenguas son oficiales únicamente en su comunidad de origen, no en el resto de España y “de acuerdo a sus estatutos”, por lo tanto, que Illa hiciera un discurso de bienvenida en catalán a los invitados de todo el país no es incorrecto, pero sí de mal educado.
La presidente de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, avisó el día anterior que “nada de pinganillos”, que era absurdo que personas que hablan la misma lengua en los pasillos, tengan que comunicarse con traductores en una reunión de presidentes autonómicos, dilapidando en un chiringuito independentista el dinero de los impuestos de todos los españoles.
Cuando llegó el momento de que hablara el lendakari y hacerlo en un chapucero vasco como lo hacen los independentistas charnegos, la presidente de la comunidad de Madrid, cumplió y se levantó de la reunión hasta que se volviera a hablar en la lengua de todos.
Hay que explicarle al actual lendakari que el idioma vasco en Catalonia no es lengua oficial y que no sea cateto, que aprenda de sus antecesores Ibarretxe y Urkullo, a los cuales conocí personalmente, pudiendo conversar con ellos, que me recibieron con un exquisito castellano, como el que hablan los verdaderos vascos.
Inicio con esta, una serie de notas, en las cuales reflexionaremos juntos sobre “los vascos en la historia de España” y me despido hoy del lendakari Pradales Gil, al cual Sabino Arana (no Sabiniano) hubiera llamado maketo, con mis ocho apellidos vascos, Real de Azúa, Garrastazú, Saldarriaga, Berreteaga, Beitia Aguirre, Zamarripa, Zárraga y Landa

Está MUY bien su artículo, D. Ramón. Sin embargo, si bien su crítica a la mala educación y formación intelectual y linguística de estos mamarrachos que usan sus lenguas regionales NO para «defenderlas», sino para ATACAR lo español que es UNICO objetivo, es inobjetable (reitero, su crítica), en mi opinión lo MAS objetable de lo que ocurrió ese Viernes ha sido la inacción («inacción», pariente de «inane») del resto de «Barones» del PP (con «B», nada de con «V», de estos parece que no abundan). Esa inacción, es otro capítulo, a mi entender, de esa cerrazón que sostiene que «NO hay que dar la Batalla Cultural, que la «gente» no la recepta», el ERROR permanente de muchos dirigentes que no terminan de advertir que esa Batalla Cultural es indispensable si de verdad se quiere cambiar algo en esta desmadrada realidad española… Gracias por la oportunidad de opinar.