ROBERTO MEZZERA RAGGI (*)
LA DESGARRADORA IMAGEN DE UNA CUBA HERIDA GRAVE, ENTRISTECE AL MUNDO LIBRE
Cuando los noticieros internacionales muestran las desgarradoras imágenes de las actuales vivencias de la población cubana en las calles de La Habana y otras ciudades, se presentan, como en un documental retrospectivo de siete décadas, tantas escenas trágicas vividas por jóvenes amigos, conocidos y otros coterráneos uruguayos -que obviamente tienen innumerables émulos en toda Latinoamérica- lo que me provoca un gran dolor y a la vez una gran interrogante.
Hagamos un poco de historia. La pintoresca y estratégica isla de Cuba, o “Isla Juana”, fue de las primeras colonias españolas del Nuevo Mundo descubierto, conquistado, colonizado y evangelizado a partir del siglo XV. Y también fue de las últimas en perderse por el imperio español, en 1898. Es poco creíble el episodio del hundimiento del ‘Maine’, que sirvió de excusa a los Estados Unidos para intervenir la isla, a todo título, y forzar su independencia.
A partir de ese momento, Cuba tuvo un floreciente proceso de desarrollo y bienestar, producto de las inversiones norteamericanas, una producción agrícola eficiente y la presencia masiva de estadounidenses en sus hoteles, casinos y lugares de turismo. La presencia de un personaje polémico como Fulgencio Batista, dictador y presidente sostenido por Estados Unidos, fue favoreciendo con sus acciones políticas y financieras, el crecimiento de una brecha socioeconómica que dejaba cada vez más población en la pobreza. Y, sobre todo, en la desesperanza.
SE ORGANIZA LA REVOLUCIÓN CASTRISTA – MARXISTA – LENINISTA Y GANA POSICIONES EN CUBA Y AMÉRICA LATINA
Esta situación real y penosa, no dejó de ser capitalizada por algunos líderes cubanos, universitarios marxistas en general, que comenzaron a conspirar para derrocar al gobierno vigente, considerándolo ilegítimo y antipopular.
Es así como surge la figura de un joven abogado llamado Fidel Alejandro Castro Ruz, que desde dentro de la propia Cuba, inicia una campaña de propaganda, reclutamiento y planificación para lo que consideraba un lícito rescate de la patria de José Martí. Perseguido, viajó a Estados Unidos, luego a México y convoca y organiza a socios en la empresa, a la que ya le llama “Revolución”. Así aparecen cubanos destacados en esa lucha como su hermano Raúl Castro, Camilo “Cienfuegos”, Juan Almeida, Haydée Santamaría y otros más, junto al argentino Ernesto “Che” Guevara. Intentan junto a grupos isleños no muy numerosos, tomar el poder, y con el desembarco del “Granma” y acciones posteriores, no logran un éxito inicial, hasta que, ya instalados con grupos armados en la Sierra Maestra del sureste cubano, combaten y logran derrocar a las fuerzas gubernamentales de Batista. Ya victoriosos el 1 de enero de 1959, entran a la capital La Habana días después.

Se les llama “los barbudos”, ya que todos lucían frondosas barbas, y despiertan en general, una cierta simpatía internacional, a la que no es ajena Hispanoamérica y por supuesto mi país, el Uruguay. Tengo la experiencia de niño de ver en vivo, cerca de mi casa, en el centro de Montevideo, las manifestaciones callejeras de jóvenes -aquí también mayoritariamente universitarios- que ya lucían sus barbas y sus boinas vascas oscuras o gorras “castristas”.
Cuando Fidel Castro manifiesta, a poco de tener el pleno poder en Cuba, la adhesión al marxismo-leninismo de la conducción del gobierno cubano, no se redujo en nada el apoyo a la revolución castrista en el mundo, sino que aumentó y se radicalizó, especialmente en Latinoamérica, en la década de los años 60 y posteriores.

Todos sabemos, por vivirlo directamente en esas épocas pasadas, y los más jóvenes por revisar la historia contemporánea y conocer qué fue lo que aconteció con el sombrío poder dictatorial de Fidel.
Se mantuvo, junto a su ‘nomenklatura’ cubana, gracias -exclusivamente- a la ayuda incondicional de la URSS. La Rusia soviética apoyaba económica y políticamente a cambio de ninguna contraparte material, ya que la producción agrícola cubana llegó a mínimos antieconómicos, incluyendo la nativa caña de azúcar. Pero Rusia exigía de Cuba una acción ideológica intensa, subversiva, procomunista, que buscase en Latinoamérica el derrocamiento de los gobiernos constituidos, democráticos y constitucionales, para entronizar dictaduras con distintos sesgos socialistas.
Se trataba de imponer un modelo en toda Hispanoamérica. En contra de la propiedad privada; con la educación dirigida a todo nivel por el Estado y no la familia; promoviendo leyes o disposiciones contrarias al orden natural de las cosas, como el aborto, la eutanasia, los juicios sumarios, e igualdades antinaturales. Se agregaron los subsidios económicos -escasos y dirigidos- para alimentación, salud y otros servicios básicos de una población sufrida y sojuzgada.
CAE EL MURO DE BERLÍN Y SE DESINTEGRA LA URSS: COMIENZA LA BARRANCA ABAJO CUBANA
Tras la caída del muro de Berlín en 1989, y la disolución de la URSS dos años después, Cuba cambió de tutor, ya que pasó entonces a ser el “chavismo” venezolano el que sostuvo económicamente al régimen castrista, brindándole gratuitamente petróleo, para su uso energético y su reventa para hacer “caja” y sostener apenas a una población cada vez más empobrecida.
Así las cosas, paso entonces al cerno de mi comentario:
Uruguay fue uno de los objetivos codiciados, y estratégicamente elegidos por el castrismo para imponer su ideología y su revolución: “Era necesario cambiar todo”, decían de mi país, ya que los temas jurídicos, económicos y sociales marchaban de una manera muy acorde y poco resistida.
Por eso fue uno de los países más involucrados por Cuba para trasplantar su modelo revolucionario, sino agrario, urbano en su capital hiperpoblada en proporción al resto.
Vamos a compartir está triste y dura reflexión.
¿Qué piensan ahora, los adeptos de entonces, en 2026? Han pasado 67 larguísimos años de revolución cubana: triste, pobre, encerrada, mantenida artificialmente por potencias extranjeras, sin libertades, sin incentivos, sin esperanzas, y que hoy, a poco de quedarse sin ese petróleo venezolano e iraní, quiebra social y económicamente, dándole mucha pena al mundo que ve la miseria escondida de su pueblo, y descubre la inmoralidad de sus gobernantes.
DURÍSIMA REALIDAD EN 67 AÑOS DE MENTIRAS QUE ILUSIONARON A TANTOS JÓVENES Y LOS ENGAÑARON Y MURIERON POR UNA CAUSA UTÓPICA Y FALSA
Recurro a un tristísimo y trágico argumento: ¿Cómo les explicamos a familiares y amigos de aquellos jóvenes estudiantes que adhirieron, tan idealizados como engañados, a la revolución castrista? Fueron muchachos y chicas que se integraron a grupos gremiales de protesta y contestatarios: políticos y gremiales primero y a organizaciones guerrilleras clandestinas después, como el tristemente célebre “Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros”.

Pienso en tantas pérdidas de muchachos obnubilados por una propaganda internacional poderosa e intensa y sin prejuicios, que hablaba de utopía y de igualdad.

Voy a citar, con mucho dolor a varios de los que perdieron la vida en esos años de plomo entre 1968 y 1973, en mi país.
Recordaré a varios estudiantes, ya que yo lo fui. Algunos icónicos y otros amigos o conocidos de esa época: Hugo de los Santos (19) de Ciencias Económicas; Jorge Salerno (24) de Agronomía; Gabriel Schröeder (20) de Medicina; Carlos López (21) y Marcos Jordán (23) de Ingeniería.
Los primeros murieron en tiroteos con fuerzas del orden policiales y militares, el penúltimo en un atentado a un local de bolos, con la explosión prematura de una bomba y el último construyendo explosivos en la facultad de ingeniería.
Sus familiares, sus amigos, sus afectos, sus compañeros de militancia, sus condiscípulos, sus conocidos del barrio. ¿Qué pensaron en estos 60 años? ¿Qué piensan hoy? Seguramente cada día y cada hora: frustrados.
Y mientras tanto en ese tiempo en su Cuba idolatrada ya se distinguía un poder sanguinario. Recordemos el nefasto ‘paredón’ y el enriquecimiento ilícito, inmoral y corrupto de los gobernantes y militares, mientras la población pasaba ingentes penurias.
Hoy estamos contando los días, las horas, de agonía del régimen castrista: muerto Fidel, ahora Raúl con sus parientes y su cara visible Díaz Canel.
Ya cayó.
Hay que ver cuándo y cómo lo hace. Si ‘a la venezolana’ o ‘a la cubana’. Pero ya sucumbió. Duró más que su madre política: la revolución soviética. Y no dejó en casi 70 años. absolutamente nada de legado tangible material, cultural o conceptual, como se suele oír a su pueblo y sus emigrantes.
¡Nunca más -realmente y por favor- nunca más!
CONCLUSIONES DE UN NEFASTO ENSAYO POLÍTICO QUE LLEVÓ LA SUBVERSIÓN Y LA MUERTE A TANTOS PUEBLOS HERMANOS
¿A qué o a quién sirvió la muerte de tanta gente, joven la gran mayoría? Ni el Kremlin, ni los Castro, ni Chávez, ni Maduro respondieron, ni responderán por ellos y sus deudos. Se les adoctrinaba y entrenaba en Cuba, Checoslovaquia, Angola, en la propia Rusia. Todos sus instructores a distancia, sin conocer el lugar y modo de vida de los reclutas. ¿De dónde los enviaban? En este caso que describo, del Uruguay. Y les inculcaban el odio, la violencia y el resentimiento, para el logro de un objetivo tan utópico como falso.
Rezamos sinceramente por el alma de todas esas víctimas, que como dije, varios de ellos eran amigos o conocidos, y lo hacemos con el deseo y la esperanza de que no vuelva a ocurrir. Ni en mi país ni en ningún otro del orbe.
Que los actores políticos, religiosos, educativos y sociales pregonen en sus ámbitos el amor al prójimo y una solidaridad subsidiaria.
Hubo otras revoluciones en el mundo, pero a Latinoamérica le cayó un ensayo: el castrista. Y fue harto suficiente sufrimiento para tres generaciones de hermanos cubanos, hispanoamericanos y uruguayos.
¡VIVA CUBA LIBRE!
- (*) Ingeniero Agrónomo por la Universidad Mayor del Uruguay.
- Maestro del Lavoro (MdL) por la República Italiana.
- Comunicador social independiente.

El escrito de Roberto no sólo es muy bueno en los concetos, sino ademãs profundamente sentido, El relato es serio y trasunta el dolor por el daño que causó en las sociedades y las personas el experimento cubano, copiado por los círculos antinacionales de Iberoamérica.
Muchas gracias amigo.
Interpretas con acierto lo «sentido» de mi escrito al recordar con dolor no solo aquella época durísima, sino las penosas décadas pasadas por tanta gente involucrada.
¡Dios salve a Cuba Libre!