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Nacimos, crecimos, nos educamos y vivimos plenamente en occidente, en la “Civilización Occidental”, que tuvo como pilares fundacionales, Atenas, Roma y Jerusalén, dicho, en otros términos, Grecia, Roma y el cristianismo.

Hoy en día, occidente se ha convertido en un término difuso, en el cual se confunde, pienso que adrede, su descripción geográfica, con su significado geopolítico y con sus aspectos civilizatorios.

Podríamos definir que, en lo geográfico, Occidente abarca Europa y América, en lo geopolítico, integra a socios y/o aliados en el este y sudeste asiático, algún país africano a tiempo parcial y en la mayor parte de Oceanía; finalmente analizándolo como “Civilización” su configuración es más difusa, pero indudablemente su influencia es universal.

Considerando que su origen fue en el Mar Mediterráneo, del cual elegimos su denominación romana de “Mare Nostrum”, analizaremos en esta nota los estrechos por los cuales se accede, los que hemos llamado “Las Puertas del Mare Nostrum”.

En la actualidad las vías de comunicación utilizadas por personas, mercaderías y fuerzas armadas son múltiples y diversas, abarcando tierra, agua y aire, siendo las vías marítimas, fluviales y lacustres las más importantes y estratégicas.

En la antigüedad cuando se cimentó occidente, no era así, la comunicación por aire no existía, la comunicación por tierra era dificultosa cuando no imposible, debido a los accidentes geográficos que complicaban los pocos caminos existentes, siendo la vía de comunicación casi excluyente el agua.

En aquellos tiempos era mucho más fácil y económico moverse por  Europa, norte de África y Medio Oriente, por medio del Mare Nostrum que por rutas terrestres alternativas y, las guerras e intercambios tuvieron como escenario el mar, siendo paradigmático la acción del Reino de España al llevar la civilización y la evangelización más allá de las Columnas de Hércules, con los hitos únicos e irrepetibles de, el descubrimiento de América por la Corona de Castilla en 1492, la primera vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano en 1519-1522 y la primera globalización con el tornaviaje de Andrés de Urdaneta en 1565.

En estas líneas, queremos ocuparnos únicamente del Mare Nostrum, y dentro de este entorno hemos elegido observar sus principales vías de entrada marítimas, que las denominamos las “Puertas del Mare Nostrum”, que todas ellas salvo una, el canal de Suez, son estrechos naturales, siendo hoy más estratégicos que nunca.

Las puertas del Mare Nostrum son: el Canal de Suez, el Estrecho del Bósforo, el Estrecho de los Dardanelos, el Estrecho de Gibraltar, el Estrecho de Ormuz y el Estrecho de Bab El Mandeb.

La trascendencia del Mar Mediterráneo la encontramos magistralmente descripta por Fernand Braudel en su ensayo “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II”, obra imprescindible para entender la realidad que nos contiene, publicada en 1949 en París, con su primera traducción al español en 1953, llegando a nuestras manos por recomendación del malogrado Alan García, en una edición del Fondo de Cultura Económica publicada en 2002 en México.

Como podrán observar en la descripción que hacemos más adelante, cada una de estas puertas, tiene su carácter especial, el Canal de Suez es un canal artificial navegable, el Estrecho del Bósforo no accede directamente al Mediterráneo, pero forma parte de la comunicación Mar Negro- Mar de Mármara-Mediterráneo, que la completa el Estrecho de los Dardanelos.

Los Estrechos de Ormuz y Bab El Mandeb, están muy lejos de nuestro mar interior, pero son imprescindibles para la economía de occidente, en la medida que permiten el rodeo a la Península Arábiga para transportar el petróleo desde Irán por el Golfo Pérsico, continuando por el Mar Rojo para llegar al Canal de Suez.

Finalmente tenemos al Estrecho de Gibraltar, la mayor “Puerta del Mare Nostrum”, nuestras “Columnas de Hércules”, nuestro estrecho, nuestro “Plus Ultra” el cual cruzamos de la mano de nuestros ancestros para civilizar y evangelizar el mundo, que hemos abandonado su custodia en manos de Marruecos y el Reino Unido, sin tomar conciencia el gobierno de España, que Gibraltar es crucial para el futuro de occidente.

Hechas estas consideraciones, entremos en los detalles de las “Puertas del Mare Nostrum”.

El “Estrecho de Ormuz” limita con Irán y Omán, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, punto crucial en una de las rutas marítima más importantes para el transporte del petróleo, entre los países del Golfo y el resto del mundo, las aguas del estrecho de Ormuz son controladas por Irán, Omán y los Emiratos Árabes Unidos.

Su importancia geoestratégica radica que es un punto clave del transporte mundial de petróleo, una quinta parte del petróleo mundial pasa por allí, más de 20 millones de barriles diarios, transportados en mega petroleros, siendo vital para países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Qatar, Irán y los EAU, cuyos recursos energéticos se exportan en gran parte por esta vía.

Es un paso estrecho y vulnerable, tiene 33 km de ancho en su punto más angosto y los canales de navegación efectivos para los buques son aún más reducidos, llegando a 3 km de ida y 3 de vuelta, lo que lo hace muy sensible a bloqueos o conflictos.

Es en la actualidad un punto de tensión política y militar, Irán controla la costa norte y ha amenazado varias veces con cerrar el estrecho como respuesta a sanciones o conflictos con EE.UU. o sus aliados.

La presencia militar estadounidense y aliada en la región, especialmente en Bahréin y Catar, busca garantizar la libertad de navegación, ha habido incidentes con buques petroleros atacados o saboteados en los últimos años

Cualquier tensión o bloqueo real en el estrecho impacta de inmediato en el precio del petróleo a nivel global, por ello es uno de los llamados «puntos de estrangulamiento» del comercio internacional.

Hace pocas semanas vivimos el conflicto entre Irán e Israel que si se consolidara como un conflicto permanente tendría un impacto inmediato y muy grave sobre el Estrecho de Ormuz, con consecuencias regionales y globales.

En medio de un conflicto abierto, Irán podría atacar o secuestrar barcos vinculados a Israel, EE.UU. o aliados como los de Arabia Saudita y Emiratos, como respuesta EE.UU. y aliados disponen de fuerzas navales desplegadas en la zona, como la 5ª Flota en Baréin.

Un conflicto Irán–Israel podría convertir al Estrecho de Ormuz en el epicentro de una crisis energética y militar global. Su vulnerabilidad lo convierte en una pieza clave en la estrategia disuasiva iraní y en los cálculos de todas las potencias implicadas.

El Estrecho de Bab el-Mandeb enlaza el mar Rojo, al norte, con el golfo de Adén al sur, en el océano Índico, separa el cuerno de África, en el continente africano al oeste, de la península arábiga, en el continente asiático al este, la ribera africana pertenece a Eritrea y Yibuti y la asiática a Yemen.

Es un paso clave del comercio mundial, forma parte de la ruta marítima que une Asia con Europa a través del Canal de Suez.

Cada año, pasan por él miles de barcos, muchos transportando petróleo, gas natural y mercancías, entre el 6 y el 10 % del comercio marítimo mundial pasa por este estrecho.

Es al igual que los otros pasos muy estrecho y vulnerable con solo unos 30 km de ancho en su parte más angosta y una longitud de 70 km.

Está dividido por la isla de Perim en dos canales, el canal oriental más profundo y usado por buques grandes y el canal occidental menos profundo, pasando por él 6 millones de barriles diarios de petróleo y gas

Es una zona de largos conflictos, Yemen está inmerso en una guerra civil desde 2015, los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, han atacado barcos comerciales, especialmente en los últimos años, esto ha provocado operaciones navales de EE.UU., Reino Unido y la UE, como parte de misiones para proteger la navegación, también se han desplegado fuerzas en Yibuti, que alberga bases militares extranjeras de EE. UU., Francia, China, Italia y Japón.

Si se bloquea el Estrecho de Bab el-Mandeb, los barcos no pueden alcanzar el Canal de Suez, obligándolos a bordear África por el Cabo de Buena Esperanza, lo que encarece y retrasa los envíos, es una ruta crítica para el petróleo del Golfo Pérsico y productos exportados desde Asia hacia Europa.

Su relevancia actual radica que en 2024 y 2025, ha cobrado protagonismo debido a los ataques hutíes en el Mar Rojo, lo que ha llevado a un desvío masivo de rutas marítimas, un aumento de los costos logísticos globales y una tensión geopolítica entre Occidente, Irán y grupos armados en la región.

Los ataques hutíes han provocado ya una caída del 50 % en el tráfico de petróleo a través del estrecho y un desvío masivo de rutas vía Cabo de Buena Esperanza, con costos incrementados, mayores tiempos de tránsito y primas de riesgo para el crudo, se considera posible que los hutíes o actores regionales intenten cortar cables submarinos para afectar el internet global, aunque hoy no cuentan con capacidad técnica suficiente, podrían desarrollarla.

El Estrecho de los Dardanelos limita con Turquía en ambos lados, separando la península de Galípoli en Europa de la Turquía asiática. Además, es un importante canal marítimo que conecta el mar Egeo con el mar de Mármara, y a través del Bósforo, con el mar Negro, tiene unos 61 km de largo y entre 1,2 y 6 km de ancho.

El Estrecho de los Dardanelos, también conocido históricamente como Helesponto, es uno de los puntos estratégicos más importantes del mundo, tanto por razones geográficas e históricas como por su relevancia geopolítica contemporánea.

Su importancia estratégica radica en que es parte del sistema de estrechos turcos, junto con el Bósforo y el mar de Mármara, forma la conexión marítima entre el mar Negro y el Mediterráneo, esto lo convierte en la única vía de salida al océano para países ribereños del mar Negro: Rusia, Ucrania, Bulgaria, Rumanía y Georgia.

Turquía tiene el control soberano del estrecho, en virtud del Tratado de Montreux de 1936, que regula el paso de buques militares, limitando el acceso de naves de guerra extranjeras al mar Negro. Durante siglos, ha sido clave para los imperios bizantino, otomano y, más tarde, para las potencias modernas, importantes partes de la historia de la humanidad lo han tenido como escenario

En la antigüedad, fue célebre por la leyenda de Hero y Leandro, y por el cruce de Jerjes I, rey de Persia, con su ejército en el 480 AC, Alejandro Magno también lo cruzó hacia Asia en su campaña contra Persia.

Durante la Primera Guerra Mundial, fue escenario de la Batalla de Galípoli (1915): donde los Aliados intentaron sin éxito tomar el estrecho para abrir una ruta hacia Rusia, en la cual tuvo una discutida participación Winston Churchill.

En la Segunda Guerra Mundial y Guerra Fría, Turquía se mantuvo neutral durante buena parte, y después, el control de los Dardanelos fue motivo de tensión con la URSS, la OTAN considera estos estrechos vitales para la defensa del flanco sureste europeo.

Confirma su influencia estratégica que cada año, miles de barcos cruzan los Dardanelos, transportando, granos, fertilizantes, metales y petróleo desde Rusia y el Cáucaso hacia el Mediterráneo y las importaciones hacia puertos turcos como Estambul o Canakkale.

En la actualidad tiene una gran relevancia en la guerra en Ucrania, ya que Turquía puede limitar el paso de buques de guerra rusos desde o hacia el mar Negro, lo cual ha hecho desde 2022 tras la invasión rusa.

Turquía miembro de la OTAN y eterno reclamante a formar parte de la Unión Europea, seguirá siendo el actor dominante en los estrechos, lo que le da una ventaja estratégica clave tanto frente a Rusia como frente a la UE.

El Estrecho del Bósforo limita con Turquía por ambos lados, separando la parte europea de la asiática de la ciudad de Estambul. Además, conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara, y por lo tanto, influye en la navegación y el acceso marítimo de países como Bulgaria, Georgia, Rumania, Rusia suroccidental y Ucrania al Mediterráneo y otros mares.

El Bósforo es un estrecho clave para el acceso marítimo, ya que es la única vía para que varios países ribereños del Mar Negro lleguen al Mediterráneo. El control del estrecho es un tema de gran importancia geopolítica, y aunque Turquía ejerce la soberanía sobre él, su influencia afecta a varios países.

En resumen, aunque el Bósforo es un estrecho que divide Turquía, su importancia estratégica y de navegación también afecta a otros países ribereños del Mar Negro.

Resumiendo, la conexión entre el Mar Negro y el Mar Mediterráneo se realiza a través de los estrechos turcos: el Bósforo y los Dardanelos. Estos estrechos, junto con el Mar de Mármara, forman una vía marítima vital que conecta ambos mares. El Bósforo une el Mar Negro con el Mar de Mármara, y los Dardanelos conectan el Mar de Mármara con el Mar Egeo, que a su vez se comunica con el Mar Mediterráneo.

La saturación del sistema Bósforo/Dardanelos ha generado el proyecto del Canal de Estambul, un megaproyecto de infraestructura ideado por el gobierno turco como una vía fluvial artificial que conectará el mar Negro con el mar de Mármara, al oeste del estrecho del Bósforo, siendo uno de los planes más ambiciosos en la historia moderna de Turquía.

Con una longitud estimada de 50 km, un ancho entre 250 metros y una profundidad 25 metros, el proyecto estaría ubicado al oeste de Estambul, cruzando los distritos de Kucukcekmece, Avcılar, Basaksehir y Arnavutkoy, con un costo estimado 20 mil millones de dólares.

Los objetivos que declara el gobierno turco son: aliviar el tráfico marítimo del Bósforo, uno de los estrechos más congestionados del mundo con más de 40.000 buques/año, reducir el riesgo de accidentes y proteger la ciudad histórica de Estambul de posibles desastres ecológicos, generar beneficios económicos cobrando peajes por el tránsito, a diferencia del Bósforo, que es gratuito bajo el Tratado de Montreux y finalmente desarrollar una nueva “ciudad satélite”, con zonas residenciales, comerciales, puertos deportivos y áreas verdes.

Las objeciones son varias y por distintas motivaciones, por ejemplo, el Tratado de Montreux de 1936, garantiza la libertad de navegación por los estrechos naturales del Bósforo y de los Dardanelos, pero no se aplicaría a un canal artificial.

Turquía podría imponer restricciones y peajes en el canal, lo que ha generado preocupación en Rusia y otros países del mar Negro, Moscú teme que el canal facilite la presencia militar de la OTAN en el mar Negro al permitir un mayor paso de buques extranjeros fuera del control del tratado.

Impacto ecológico, como era de esperar salió también a relucir por el riesgo para los ecosistemas de los lagos Kucukcekmece y Terkos y del bosque del norte de Estambul, como las posibles alteraciones en la salinidad y corrientes del mar de Mármara, con consecuencias ambientales difíciles de prever.

Internamente, el Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Turquía, los partidos opositores como el CHP, y el alcalde de Estambul han rechazado el proyecto, argumentando que es innecesario, costoso y motivado por intereses de urbanismo especulativo.

Fue anunciado formalmente en 2011, en 2021 se inauguró ceremonialmente un puente que formaría parte del trazado del canal, sin embargo, las obras principales del canal aún no han comenzado plenamente, en parte por falta de financiamiento internacional, críticas internas y preocupaciones ambientales y diplomáticas

El Canal de Estambul es una jugada audaz de Turquía para reconfigurar su rol en la geopolítica marítima, podría convertir al país en un actor aún más influyente, pero también abre riesgos importantes en lo ambiental, económico y estratégico.

El Canal de Suez separa los continentes de África y Asia, pero es completamente parte de Egipto, no limita con ningún otro país, el canal atraviesa el istmo de Suez, conectando el mar Mediterráneo con el mar Rojo, es una vía marítima vital, permitiendo el paso de barcos entre Europa y Asia sin tener que rodear África, lo que reduce significativamente la distancia y el tiempo de navegación, es propiedad y está operado por Egipto a través de la Autoridad del Canal de Suez.

El Canal de Suez es una de las vías navegables más estratégicas y transitadas del mundo. Su importancia no solo radica en lo económico, sino también en lo geopolítico, histórico y militar.

Su importancia geoestratégica radica en que es el puente entre Europa y Asia sin rodear África, reduce en más de 7,000 km el viaje entre el Mar del Norte y el Golfo Pérsico, es vital para petróleo, gas y contenedores, en especial para envíos desde Asia (China, India) hacia Europa, también para petróleo del Golfo hacia Europa y EE.UU. y un ingreso vital para Egipto, recaudando 8.5 mil millones de dólares anuales en derechos de paso, convirtiéndose en una fuente clave de divisas para el país.

Sus hitos históricos son: 1869: Inauguración con gran repercusión internacional, 1956: Nasser lo nacionaliza, provocando la crisis de Suez (invasión de Reino Unido, Francia e Israel), 1967–1975: Cerrado durante la Guerra de los Seis Días y el conflicto árabe-israelí, 1975 en adelante: Reabierto y modernizado progresivamente, 2021: El bloqueo del portacontenedores Ever Given paralizó el canal durante 6 días, mostrando su vulnerabilidad.

El Canal de Suez es un eje de conectividad planetaria, su estabilidad y funcionamiento afectan no solo a Egipto, sino a toda la economía global, cualquier conflicto en el Medio Oriente o fallo técnico en este canal puede tener consecuencias inmediatas en el precio del crudo, la logística y la seguridad marítima internacional.

El diseño original del Canal de Suez fue obra del ingeniero francés Ferdinand de Lesseps, quien también fue el impulsor diplomático y político del proyecto, aunque no era ingeniero de formación, la parte técnica y el diseño detallado fueron realizados principalmente por ingenieros franceses del equipo de la Compagnie Universelle du Canal Maritime de Suez, fundada en 1858.

El diseño original de 1869 fue el de un canal a nivel del mar sin esclusas, a diferencia del de Panamá, atraviesa el istmo de Suez uniendo directamente el Mediterráneo con el Mar Rojo, la longitud original era de 164 km, luego ampliado a 193 km, con una profundidad inicial: de 8 metros, llegando hoy a 24 metros.

Se usó diseño rectilíneo con lagos intermedios, como el Lago Amargo y el Lago Timsah para facilitar el paso y permitir el cruce de buques, al principio se usó mano de obra manual, pero más tarde se introdujo maquinaria moderna, su construcción marcó el inicio de un nuevo orden geoestratégico, reduciendo el dominio británico sobre la ruta del Cabo de Buena Esperanza.

La emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III de Francia, tuvo una relación muy significativa con el Canal de Suez y con Ferdinand de Lesseps, el principal impulsor del proyecto. Su intervención fue simbólica, diplomática y propagandística, pero también reveladora del papel de las monarquías europeas en las obras estratégicas del siglo XIX.

Española de nacimiento, condesa de Teba, nacida en Granada en 1826, Emperatriz consorte de los franceses entre 1853 y 1870, casada con Napoleón III, mujer culta, políglota, con gran influencia en la corte y la política imperial, amiga personal de Ferdinand de Lesseps.

El canal fue inaugurado con un gran desfile de barcos, entre fuegos artificiales y fiestas de estilo europeo. Eugenia recorrió el canal con gran pompa, consolidando el evento como un símbolo del poder y la modernidad del Segundo Imperio francés.

La emperatriz Eugenia de Montijo no diseñó ni financió el canal, pero fue su madrina política y simbólica. Su viaje a Egipto en 1869 convirtió la inauguración del Canal de Suez en uno de los primeros grandes eventos mediáticos globales del mundo moderno, y consolidó la imagen de Francia como potencia visionaria.

Finalmente llegamos al Estrecho de Gibraltar que limita con dos países: España (al norte) y Marruecos (al sur). Este estrecho, que conecta el mar Mediterráneo con el océano Atlántico, es un punto estratégico de gran importancia tanto geográfica como geopolítica.

El estrecho tiene aproximadamente 14 kilómetros en su punto más estrecho, lo que lo convierte en una vía de comunicación relativamente corta, pero vital para la navegación entre ambos mares y continentes. Además, su ubicación estratégica lo convierte en un punto de interés para el comercio marítimo y la defensa.

Es la puerta de entrada al Mediterráneo, todo buque que entra o sale del Mediterráneo debe pasar por aquí, incluidos portacontenedores, buques de guerra, submarinos nucleares y petroleros.

Reino Unido mantiene una base militar en Gibraltar, EE.UU. opera con aliados en la base de Rota (España), OTAN considera el estrecho como un paso estratégico esencial y Rusia, China y potencias del Golfo tienen un creciente interés naval en la zona.

Más de 100.000 buques cruzan el estrecho cada año, es la ruta clave para el comercio entre Asia, Europa y América y vital para el transporte de gas natural, petróleo y mercancías desde el Canal de Suez hacia el Atlántico.

En la antigüedad era conocido como el paso entre las Columnas de Hércules, el límite del mundo conocido, en edad moderna punto de control durante guerras entre imperios europeos y otomanos, en la guerra fría escenario de paso submarino estratégico y vigilancia de flotas y en la actualidad sede de una disputa entre España y Reino Unido por la soberanía de Gibraltar, escenario de migraciones irregulares desde África a Europa, con miles de cruces ilegales, con una presencia creciente de China y Rusia en África Occidental que preocupa a la OTAN.

El Estrecho de Gibraltar es mucho más que una franja de agua: es un punto de cruce civilizatorio, militar y comercial, donde confluyen intereses africanos, europeos, anglosajones y mediterráneos y lo que ocurra allí puede tener implicancias globales.

Este pequeño relato resume mi convencimiento de la importancia del Mare Nostrum para nuestra civilización occidental y sus extremadamente frágiles accesos, a los cuales considero adecuado llamarlos “Las Puertas del Mare Nostrum”.