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El turismo en Madrid vive el mejor momento de su historia, mientras el presidente del gobierno y sus ministros, con el ministro de transporte a la cabeza, hacen todo posible para destruirlo.

La semana negra del ferrocarril en España pone en peligro nuestra permanencia en el top mundial del turismo.

Durante la pandemia, estábamos muy preocupados por el futuro del turismo por la actitud del gobierno y lo denunciamos en dos ensayos con sugestivos títulos: “El principio y el fin del imperio turístico español” y “2020 The decline and fall of the hispanic tourist empire”, peligrosas circunstancias que evitó sus consecuencias, la valiente y profesional actitud de Isabel Díaz Ayuso que al salvar con sus medidas el turismo en Madrid, salvó el turismo español y lo reflejamos en un tercer ensayo “2022 La rebelión de los tabernarios”.

FITUR, la principal feria turística del mundo, terminó ayer y los miles de operadores extranjeros que nos visitaron se llevan dos imágenes: la primera que Madrid es imparable, tiene una oferta turística extraordinaria en todos los segmentos, sumando este año la Fórmula 1, y la segunda, que la infraestructura ferroviaria, incluyendo lo que fuera la “joya de la corona” el AVE  (que si llegaba más de cinco minutos tarde te devolvían el billete), colapsó por falta de mantenimiento, de inversión y corrupción sistémica del gobierno, teniendo la “sensación” cierta o falsa pero sensación al fin, que no es seguro viajar por España tanto por tren como por carretera, suerte que nos queda el avión.

El mundo está sorprendido por lo que pasó esta semana, no pueden creer la imagen de inseguridad tercermundista que estamos dando, yo en lo personal no estoy para nada sorprendido, es la consecuencia inevitable de lo que está pasando a nivel nacional.

Qué podíamos esperar de la gestión de un gobierno que perdió la elecciones y gobierna por una alquimia en el Congreso con independentistas que odian España, comunistas caribeños y herederos de la banda asesina ETA, sin presupuestos, con el único apagón total en todo el territorio de la historia por su incompetencia, cerrando las centrales nucleares y demoliendo represas respaldados en consignas de bar de facultad de los años 70, con más de doscientos muertos por el desborde de un barranco por la ideología criminal de su área de medio ambiente, con una infraestructura vial y ferroviaria que se cae a pedazos, con medio gobierno juzgado por corrupción y con también la familia del presidente juzgada por corrupción sin que nadie rinda cuentas ni renuncie.

Sabemos que los comunistas (aunque muchos viven de él), odian al turismo, porque el turismo es libertad, por lo cual mientras siga este gobierno no hay esperanza, seguiremos sin freno rumbo al desfiladero, sólo nos puede salvar la justicia y las urnas, esperemos que cuando lleguen no sea demasiado tarde.

A instantes de publicar esta nota recibimos por parte del diario El Mundo una noticia: “…una de las condiciones que pone el PNV de Aitor Esteban para seguir apoyando a Sánchez es la cesión de los dos paradores del País Vasco: el de Argómaniz (Álava) y el de Fuenterrabía (Guipúzcoa)…”, la cuestión es clara, destruyen la infraestructura y vacían el patrimonio turístico español para que forme parte de las futuras republiquetas de la “Tercera República Plurinacional” y como siempre el PNV primero de la fila.