El ciclo anual de almuerzos-coloquio del SKAL Madrid cerró su temporada con un broche de oro: la presencia de Agustín Almodóbar Barceló, Senador por Alicante y Portavoz de Turismo del Grupo Parlamentario Popular. Una elección que no fue casual ni protocolar. SKAL es, por definición, el espacio donde los actores reales del turismo se sientan a hablar sin postureos ni mandatos de grupo de presión. Que el cierre del ciclo recayera en un parlamentario dice mucho del nivel que el club ha mantenido a lo largo del año. Que ese parlamentario fuera Almodóbar dice aún más.
Porque Agustín Almodóbar no aprendió el turismo en un máster ni lo descubrió en un cargo. Nació en Benidorm, probablemente el laboratorio turístico más intenso de España y pertenece a la cuarta generación de una familia que ha vivido esta industria desde dentro. Hay una diferencia sustancial entre quien analiza el turismo y quien lo ha respirado desde la infancia: la segunda categoría produce una comprensión que ningún aula puede enseñar. Se nota en la fluidez con que articula conceptos que otros políticos tartamudean o reducen a consigna.
Su tesis central, expuesta con notable claridad, es tan sencilla como políticamente valiente: el problema de España no es el turismo, sino no saber gestionar el éxito del turismo. Cuando un sector alcanza el liderazgo mundial, la respuesta inteligente no es cuestionarlo sino prepararse para administrarlo mejor. Ningún país serio pone en el banquillo a su principal industria cuando bate récords. Lo que hace es invertir, planificar, ordenar y reforzar.
Para quienes llevamos años escuchando el debate público sobre turismo con cierta desesperación, oscilando entre la demagogia «anti-turista» de unos y el triunfalismo vacío de otros, escuchar este enfoque en boca de un portavoz parlamentario produce una sensación infrecuente: tranquilidad.
No es el lenguaje de quien recita un documento de partido. Es el lenguaje de alguien que ha estado en el terreno, que ha hablado con empresarios, alcaldes de municipios turísticos, trabajadores de temporada y profesionales de toda la cadena de valor. Lo demuestra también su libro Turismo. El oro silencioso que sostiene a España, cuyo título ya es en sí mismo una declaración de principios: el turismo no es un sector ruidoso ni vistoso políticamente, pero sostiene silenciosamente una porción decisiva del bienestar español.
Hay una frase suya que merece subrayarse: «El problema nunca suele ser el éxito. El problema es no prepararse para administrarlo.» Es una afirmación que desmonta con elegancia el relato de quienes han intentado convertir al turismo en chivo expiatorio de la presión sobre la vivienda, la movilidad o los servicios públicos. Esos problemas son reales. Pero su causa es la falta de planificación, no la llegada de visitantes.
El SKAL Madrid, que ejerce un liderazgo reconocido entre los clubes SKAL de España y del mundo por su dinamismo y rigor en la selección de interlocutores, acertó plenamente al elegir a Almodóbar como cierre de temporada. En una época en que los representantes más visibles del espacio político suelen ser los más estridentes, dar la palabra a quien tiene algo concreto que decir —y la trayectoria para respaldarlo— es en sí mismo un acto de higiene intelectual.
Da tranquilidad saber que en las Cortes hay un vocero del turismo que conoce el sector desde sus cimientos. Lo que preocupa es que no siempre sea esa voz la que más se escuche.
