El que se niega a saludar a una Premio Nobel, se abraza a subvencionados pijoprogres mientras la Penta imputada desfila por la alfombra roja.
Al mismo tiempo, que occidente se enfrenta al terrorismo chiita, el gobierno español le niega las bases a Estados Unidos para repostar sus aviones y lo festeja con unos impresentables subvencionados en Barcelona, Falcon mediante, en la impresentable gala neocomunista de los Goya.
Que nos comentan los medios de comunicación:
“El Gobierno dispara las subvenciones al cine español en más de 250 millones mientras la taquilla cae un 25%”.
“Las transferencias vía subvenciones son solamente la punta del iceberg: cada vez hay más privilegios fiscales e inversiones reguladas”.
“Más de la mitad de las películas españolas no recaudó ni 1.000 euros en la taquilla en 2025”.
“En 2025 se exhibieron más películas que recaudaron menos de 100 euros que películas que recaudaron más de 100.000 euros en la taquilla”.
“El cine español se hunde más en 2025: pierde 700.000 espectadores pese al récord de subvenciones”.
“El cine nacional vuelve a empeorar sus datos de audiencia y recaudación en 2025, habiendo perdido un 45% de audiencia con respecto a 2014”.
El medio oficial de Podemos “El Diario” pontifica: “La actriz Susan Sarandon ha vuelto a condenar la violencia en su discurso al recoger el Goya Internacional. Después de haber protestado contra la represión que sufren los cineastas por pronunciarse acerca de temas como el genocidio en Gaza, la actriz ha vuelto a hacer hincapié en la necesidad de ser reivindicativo y hablar acerca de lo que sucede a nuestro alrededor, alabando a Pedro Sánchez y a todos aquellos que alzan la voz. “Estos días en los que el mundo está tan dominado por la violencia, por la crueldad, miro a mi alrededor y veo a vuestro presidente y a muchos artistas de este país que hablan con tanta lucidez moral”, ha expresado Sarandon”. “Luis Tosar, contundente en los Goya: Esta industria siempre ha condenado la violencia: en Irak, en Ucrania y el genocidio en Gaza».
“Periodista Digital” le replica: “La gran gala del cine español volvió a ser un canto a favor del Sanchismo”. “Gonzalo Miró perpetra un ridículo digno del Goya con una cerrada defensa de Ábalos y del ex fiscal general del Estado diciendo: Hay más cosas que no hemos visto, se ha condenado a un fiscal general sin pruebas»
“Los premios Goya se convirtieron en un escaparate del descaro del sanchismo. La protagonista indiscutible de la noche no fue ninguna actriz ni directora, sino Begoña Gómez, la esposa del presidente del Gobierno, imputada por cinco delitos graves —tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida, intrusismo profesional y malversación de caudales públicos— y que, lejos de mantener un perfil bajo, decidió desfilar por la alfombra roja como si fuera una estrella más”.
Ignacio Camacho del ABC nos invitó a reflexionar con su comentario: “Hay en España muy pocos negocios que antes de abrir tengan pagados los gastos. La producción de cine es uno de ellos gracias al paquete subvencional que las películas reciben en buena parte al margen de su resultado. Con ese cálculo es posible empezar una película con la inversión y hasta el beneficio industrial prácticamente cubiertos de antemano, sin depender de que el público vaya a verla gracias a las ayudas directas y a los beneficios tributarios. Por supuesto que hay gente que se juega su dinero y sale descalabrada en algunos casos, pero es bastante más frecuente el efecto contrario: un saldo económico positivo paralelo al fracaso cinematográfico. El favor del público no importa porque el apoyo oficial es independiente de la respuesta del mercado”.
Analicemos la cuestión sobre el dinero que recibe el cine español
El apoyo público al cine en España se canaliza sobre todo a través del ICAA, combinando subvención directa + incentivos fiscales.
El Estado lo justifica por tres razones principales:
Cultura e identidad
El cine se considera industria cultural estratégica, el objetivo declarado de las ayudas es fomentar la cinematografía “como motor cultural y económico” y preservar el patrimonio audiovisual y proteger producción propia frente a Hollywood.
Diversidad y cine no comercial
Las ayudas selectivas apoyan cine experimental, documental o de nuevos creadores que difícilmente financiaría el mercado y sin subvenciones, ese cine desaparecería casi por completo.
Objetivos sociales
Las políticas recientes dicen buscar igualdad de género en la industria, descentralización territorial y desarrollo cultural regional
Impactos positivos
Empleo e industria auxiliar
Los rodajes generan gasto en hoteles, transporte o restauración, exportan la imagen del país con la filmación en locaciones emblemáticas y los grandes eventos (como los Goya) pueden generar decenas de millones en impacto local.
Como contra partida, muchas películas subvencionadas no recuperan su coste y sólo una minoría de filmes apoyados por el ICAA llegan a ser rentables en la taquilla, incluso películas premiadas reciben ayudas mayores que su recaudación, esto alimenta la crítica de que el cine español vive del presupuesto público.
España en general y Madrid en especial, se han convertido en un destino competitivo de rodajes internacionales gracias en parte a incentivos fiscales pero principalmente por la política de los gobiernos de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, que aprovechan producciones internacionales, que como contrapartida producen gastos importantes durante la filmación y promocionan nuestros escenarios urbanos.
Podríamos resumir en términos simples, que las subvenciones al cine español son, culturalmente ineficaces, económicamente discutibles y políticamente útiles al gobierno del PSOE y sus socios de extrema izquierda y enemigos de España.
Las ayudas se basan en criterios como: igualdad de género, diversidad territorial, memoria histórica y pluralidad lingüística, o sea el menú completo woke/independentista, esto convierte el cine subvencionado en una herramienta ideológica.
Si comparamos con las políticas de subvenciones de otros países, podríamos decir, que Francia usa las subvenciones para liderar la cultura, Italia para preservar la tradición y España para sostener al gobierno.
¿Cuándo una política cultural se convierte en propaganda?: Hay un criterio bastante aceptado en ciencia política: hay propaganda cuando el poder público condiciona la cultura a una visión ideológica concreta
y premia o penaliza a los creadores según su alineamiento.
El conflicto real: ¿quién define la cultura nacional?
Hay dos visiones: La cultura como pluralismo, donde el Estado financia muchas voces, incluso contradictorias, y la cultura como proyecto político, donde el Estado promueve ciertos valores considerados socialmente deseables por su plataforma ideológica, aunque sea contraria a la opinión general de la ciudadanía.
El resultado práctico de las actuales subvenciones al cine español es que, ciertos discursos dominan, otros quedan marginales y los creadores se adaptan a lo financiable, por miedo a lo políticamente correcto y a su supervivencia profesional.
El papel de los medios y televisiones
En España, las televisiones públicas dependen del gobierno de turno y las privadas dependen de concesiones administrativas y publicidad institucional en un sistema mediático muy concentrado, esto genera una relación estrecha entre poder político y la narrativa mediática, que no es exclusiva de este gobierno, ha ocurrido con otros gobiernos, pero nunca con el calibre que linda con lo obsceno, de la situación actual, donde han creado un ecosistema cultural alineado con el poder institucional.
El simbolismo de los Goya
Los Premios Goya, organizados por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, se han convertido en algo más que premios cinematográficos, hoy funcionan como escaparate ideológico del sector, tribuna política cultural y espacio de reivindicación simbólica teniendo como resultado que en España existe una fuerte conexión entre poder institucional, sector cultural y narrativa mediática, consolidando una hegemonía cultural dominante, que explica en buena parte del rechazo social a las subvenciones.
No hay censura legal directa, pero sí predominio ideológico en el sector cultural donde los incentivos públicos refuerzan esa orientación y los Goya simbolizan esa hegemonía donde el gobierno utiliza el cine como legitimación simbólica.

Bien delineada esa conexión narrativa del cine con la Gran Patraña Patria.
Mis felicitaciones por este su muy esclarecedor artículo. Veré de hacerlo circular entre mis afectos.