Este “viejo rioplatense” comienza el año reflexionando sobre el presente
Pasó la anestesia navideña, a la que la progresía quiere transformarla en el “solsticio de invierno”, pero aún conserva en el fondo de nuestros corazones ese espíritu mágico de la alegría infinita por el nacimiento del Salvador, que festejamos abrazando a nuestros seres queridos.
También pasó la onda expansiva emocional, mediática y verborrágica que produjo la detención del narco dictador Maduro, por lo que llegó el momento de reflexionar sobre algunas cosas.
Al espontáneo sentimiento de alegría que nos embargó debemos acompañarlo de la serenidad suficiente para preguntarnos ¿y ahora qué?, siendo la respuesta una infinidad de alternativas, unas intempestivas, inmediatas, terminantes y otras serenas, estratégicas y trascendentes.
Las primeras corren el riesgo de naufragar a pocas millas de la costa por carecer de la solidez necesaria y las segundas pueden esconder una trampa “gatopardistas” para que todo siga igual, estando reservado al buen criterio elegir el camino correcto.
La situación es demasiado compleja y con demasiados actores involucrados (algunos insospechados), por lo que no se debe tentar a consumar una inmediata “toma de la Bastilla” porque invariablemente terminará con un Robespierre, debiendo reinar una mente fría y un corazón caliente.
Sin lugar a duda el pueblo venezolano derrotará a la dictadura habiendo dado, la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado junto al presidente legítimo Edmundo González Urrutia el paso fundacional de un nuevo período con el contundente resultado electoral del 28 de julio de 2024 que festejamos juntos en las calles de Madrid.
Recibirán ayuda por solidaridad de muchos que los queremos como hermanos y también de otros que lo harán con una cuota de interés, acepten ambas, pero el futuro lo escribirán ustedes y nadie más.
No puedo obviar referirme al asombro que me produjo escuchar por parte del gobierno español, que los presos políticos torturados por el chavismo sean calificados como “retenidos” y la indignación ante el ataque xenófobo cometido por la Sexta por medio de uno de sus tertulianos, al calificar miserablemente a los miles de exiliados venezolanos.
Queridos hermanos venezolanos, cuenten con nosotros los “nuevos madrileños” y con todo el pueblo español en vuestra difícil pero maravillosa tarea de recuperar la libertad de vuestra patria.
Que Dios bendiga a Venezuela a España y a nuestra patria grande, Hispanoamérica.
