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Lo visto el 28 de octubre y días subsiguientes, fue una caricatura macabra de los peores ocho años de la democracia española, un gobierno surgido del dinero de los prostíbulos, un gobierno, un partido político y una dirigencia sindical sumidos como nunca en sus vicios históricos, “gambas, putas y cocaína” pagando sus sillones a delincuentes condenados, con indultos y amnistías, a comunistas caribeños con decretos absurdos y suicidas, a una banda asesina con entrega de territorios y terceros grados obscenos, recibiendo dinero y joyas de narco dictaduras bolivarianas, recibiendo “mordidas” de empresarios corruptos en las obras y contrataciones del estado y desviando el dinero de la Unión Europea y  de los impuestos que pagan todos los ciudadanos destinado a la seguridad de sus infraestructuras, para pagar las putas de Ábalos.

España en ocho años, pasó de ser el ejemplo de occidente y tener la red de comunicaciones más moderna de Europa, incluido su “joya de la corona” la Alta Velocidad, a ser un estado tercermundista con servicios ferroviarios peores que la red de cercanías de Mumbai.

Hoy, los casi cincuenta millones de ciudadanos y los casi cien millones de turistas que nos visitan anualmente, tienen miedo de viajar en tren. Los turistas nos remplazarán por destinos seguros, pero nosotros debemos viajar para seguir trabajando y pagando impuestos, mientras el gobierno está a lo suyo, los bailecitos y el amor (de pago).

España debe elegir el 29N, entre democracia o dictadura, entre occidente o terrorismo islámico, entre decencia o proxenetismo, la alternativa está y es la última oportunidad.

Alberto Núñez Feijóo secundado por Isabel Díaz Ayuso, Cayetana Álvarez de Toledo y todo el Partido Popular están listos para reconstruir España, pero para ello se necesita que los votantes históricos del socialismo entiendan que la oferta que tiene el PSOE es comunismo caribeño inoculado por Podemos y una destrucción de nuestro modo de vida a cambio de promesas incumplidas.

Como nunca en la historia, el futuro de España está en manos de sus ciudadanos, no caigan en la trampa de pensar que lo de Venezuela en España no puede pasar, como decían los venezolanos respecto a Cuba, y pasó, se los dice alguien que viene del futuro.

Se nos imponen solamente dos cosas, rezar por los muertos en nuestros ferrocarriles y votar en conciencia.