Una ficción histórica sobre una democracia que se duerme
Acabo de publicar un nuevo libro y está disponible en Amazon en versión Kindle y tapa blanda, se titula: La tercera dictadura, una ficción histórica.
Una ficción histórica nacida, como tantas historias inquietantes, de una pesadilla, no es un libro de historia, no es una investigación periodística, no es una predicción sobre lo que ocurrirá en España.
Es una ficción que mezcla recuerdos personales, acontecimientos históricos, hechos contemporáneos y situaciones imaginarias para formular una pregunta que me preocupa desde hace tiempo:
¿Puede una democracia convertirse en una dictadura sin que sus ciudadanos adviertan exactamente en qué momento dejó de ser una democracia?
La historia comienza muy lejos de la España actual, comienza en Buenos Aires, en marzo de 1973.
En el sueño vuelvo a ser aquel joven estudiante que recorría los pasillos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Héctor J. Cámpora acaba de ganar las elecciones, el vestíbulo de la Facultad está repleto de estudiantes, pancartas y petardos, la Juventud Peronista revolucionaria celebra la victoria y escucho nuevamente aquellos cánticos de mi juventud.
Uno de ellos anuncia la llegada de “la tercera tiranía”, la expresión recuperaba provocativamente una vieja denominación de la historia política argentina. Juan Manuel de Rosas había sido denominado por sus adversarios el Tirano. El gobierno de Juan Domingo Perón sería llamado después por sus enemigos la segunda tiranía y los jóvenes revolucionarios de 1973 se apropiaban del insulto para anunciar orgullosamente:
Se viene la tercera tiranía.
Aquella palabra quedó guardada durante más de medio siglo en algún rincón de mi memoria, hasta que apareció nuevamente en el sueño.
Dictadura y tiranía
El libro comienza precisamente interrogándose sobre esas dos palabras, tiranía y dictadura no significaron siempre lo mismo.
La dictadura nació en Roma como una institución extraordinaria de la propia República. Ante una emergencia, se entregaban temporalmente poderes excepcionales a un hombre para que resolviera la crisis. El problema no era solamente entregar esos poderes, el problema comenzaba cuando quien los recibía no quería devolverlos, la tiranía procedía de otra tradición, la griega, y terminaría describiendo el ejercicio arbitrario del poder personal.
Después llegó el siglo XX, Mussolini, Hitler, Primo de Rivera, Stalin, Franco y Salazar entre otros. La palabra dictadura perdió definitivamente cualquier inocencia, pero la Historia dejó además una enseñanza perturbadora: no todos los dictadores llegaron al poder de la misma manera, unos llegaron mediante golpes de Estado, otros mediante revoluciones, otros después de guerras y algunos comenzaron su camino dentro de instituciones perfectamente legales.
Ahí comienza realmente La tercera dictadura, de Buenos Aires a Ceuta, el sueño salta más de medio siglo, ya no estoy en Buenos Aires, estoy en España, es 2026.
Ceuta entra en una crisis extraordinaria, la inmigración masiva, Marruecos, las ONG, las fuerzas de seguridad, la población ceutí y el Gobierno español quedan atrapados en una situación que el protagonista comienza a interpretar como una forma de guerra híbrida.
A partir de allí la realidad empieza lentamente a mezclarse con la pesadilla y llega un momento en que ambas se separan definitivamente. La España de 2027 que aparece entonces en el libro no existe.
Es la España de mi sueño, una España distópica, Ceuta se vacía, Melilla entra en crisis, Europa cierra sus fronteras, la economía se deteriora, la sociedad se acostumbra y ése es precisamente el fenómeno que más me interesaba explorar, no la llegada espectacular de una dictadura, sino la normalización progresiva de lo anormal.
La rana hervida
Existe una conocida metáfora según la cual una rana arrojada al agua hirviendo intentaría escapar inmediatamente, mientras que, si la temperatura aumentara lentamente, no advertiría el peligro hasta que fuera demasiado tarde, no importa aquí su exactitud zoológica, me interesa su significado político.
¿Qué cantidad de anomalías puede aceptar una sociedad antes de reaccionar?
Una, después otra y otra. Una frontera que deja de funcionar, una institución debilitada, una emergencia, una excepción, un derecho temporalmente limitado, una decisión que antes habría parecido inadmisible.
Nada aisladamente parece suficiente para provocar una ruptura, la vida continúa, los restaurantes abren, los estadios se llenan, los teléfonos funcionan, las plataformas de televisión continúan ofreciendo películas, la gente trabaja, compra, viaja y discute en las redes sociales.
Y la temperatura aumenta otro grado, las ranas están siendo hervidas, pero no lo saben.
La democracia puesta a prueba
En mi ficción llegan las elecciones de mayo de 2027, los españoles votan, castigan brutalmente al Gobierno y a la izquierda, PP y Vox consiguen una victoria extraordinaria en gran parte del país, Bildu vence en el espacio vasco-navarro, Alianza Catalana se impone en Cataluña.
Parecería que la democracia ha reaccionado, pero entonces surge otra de las preguntas centrales del libro:
¿Es suficiente votar para que exista democracia?
La democracia no consiste únicamente en depositar una papeleta dentro de una urna, consiste también en que el poder acepte que puede perderlo.
El protagonista comienza entonces a descubrir que quizá la característica fundamental de una democracia no sea simplemente elegir gobernantes.
Es poder expulsarlos pacíficamente del Gobierno cuando los ciudadanos deciden sustituirlos y entonces la pesadilla se acelera.
Las tres dictaduras
España conoció en el siglo XX dos dictaduras de naturaleza muy diferente.
La de Miguel Primo de Rivera, iniciada en 1923 mediante un pronunciamiento militar aceptado por Alfonso XIII y la de Francisco Franco, nacida de una sublevación militar, una terrible Guerra Civil y la victoria de uno de los bandos.
En mi ficción aparece una tercera, pero no llega de ninguna de aquellas maneras, no hay inicialmente un golpe militar, no hay una guerra civil, no entran tanques en el Parlamento, no aparece un general anunciando la suspensión del orden constitucional.
El protagonista contempla algo que le resulta mucho más difícil de reconocer:
una dictadura del siglo XXI que conserva durante buena parte de su gestación la apariencia exterior de una democracia del siglo XXI.
Las instituciones continúan existiendo, los procedimientos continúan funcionando, las leyes continúan publicándose, los ciudadanos continúan con sus vidas, hasta que llega la emergencia definitiva y alguien decide que las próximas elecciones deberán celebrarse…cuando las circunstancias lo permitan.
Entonces el protagonista comprende que la línea ha sido atravesada, ha nacido, dentro de su pesadilla, la tercera dictadura.
Una ficción, no una profecía
Quiero insistir especialmente en este punto.
La tercera dictadura es una ficción histórica.
Pedro Sánchez es utilizado como personaje político dentro de una realidad imaginaria que progresivamente se separa de nuestro presente, los acontecimientos futuros narrados en estas páginas no han sucedido, algunos probablemente nunca sucederán, otros son deliberadamente exagerados, precisamente por eso puedo llevar las situaciones hasta extremos que un ensayo político convencional no permitiría.
La ficción posee una libertad extraordinaria, puede preguntarse: ¿Qué ocurriría si…?, y seguir avanzando. hasta las últimas consecuencias.
El despertar
Pero La tercera dictadura no es solamente una novela política, es también un viaje personal, comienza conmigo, joven estudiante, en Buenos Aires en 1973 y termina conmigo, más de medio siglo después, despertando en España, entre ambos momentos aparecen dos países, dos épocas y una misma preocupación, el poder, sus límites, la fascinación que produce, las justificaciones utilizadas para ampliarlo y la extraordinaria facilidad con que una sociedad puede acostumbrarse a aquello que poco tiempo antes habría considerado imposible.
Por eso el libro no pretende decirle al lector qué sucederá, pretende dejarle una pregunta, una sola.
Quizás la misma que me quedó dando vueltas después de despertar de aquella pesadilla:
¿En qué momento debe despertar una democracia para no descubrir demasiado tarde que estaba soñando?
Link de Amazon

