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El secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, puso ayer el broche a las Jornadas Parlamentarias «Retos de la España actual», celebradas en el Congreso de los Diputados, con una intervención en la que trazó un diagnóstico sombrío del país tras ocho años de gobierno de Pedro Sánchez y presentó la que definió como la misión del PP para los próximos años: una «reconstrucción nacional» que abarque tanto las políticas materiales como el funcionamiento de las instituciones.

Antes de entrar en materia, Tellado dedicó sus primeras palabras a agradecer la organización del encuentro a la secretaria general del Grupo Parlamentario Popular, Macarena Montesinos, y a la vicesecretaria nacional de Coordinación Parlamentaria, Alma Ezcurra, a quien confirmó su participación el próximo 24 de agosto en el primer comité de dirección del partido tras el verano. También tuvo palabras de solidaridad para los afectados por los incendios de los últimos días, «los peores de la historia de España», y puso como ejemplo la respuesta del municipio de Las Rozas, donde un centro de acogida llegó a atender a 300 personas, de las que 178 permanecían ayer a la espera de poder regresar a sus casas. Elogió especialmente al alcalde, José de la Unza, y a los equipos de protección civil y seguridad del Estado.

Ya centrado en el objetivo de las jornadas, Tellado planteó un marco conceptual que sostuvo todo su discurso: la idea de que «todo país democrático es un edificio con dos arquitecturas paralelas», ambas imprescindibles. Por un lado, la «arquitectura visible», la de lo que se habita y se ve: la vivienda, el empleo, los servicios públicos y las infraestructuras. Por otro, la «arquitectura invisible», que dijo esencial «para sostenerlo absolutamente todo»: las instituciones, el respeto a la ley, las convenciones democráticas y la convivencia. Según el dirigente popular, España vive hoy el fallo simultáneo de ambas.

El secretario general del PP afirmó que el país está «mucho peor» que en 2018, pese al «balance triunfalista y megalómano» que, dijo, hizo la víspera el presidente del Gobierno, al que comparó con la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero y su promesa de una España en la «Champions League» de la economía. Atribuyó ese deterioro a tres causas: la ausencia de «un proyecto nacional» por parte de Sánchez, su alianza «con los enemigos de España» y un «movimiento repleto de corrupción» que, según Tellado, se ha extendido por todas las áreas del Gobierno.

Sobre la arquitectura visible, Tellado centró buena parte de sus críticas en la vivienda, a la que calificó de «la gran renuncia de millones de españoles», acusando al Ejecutivo de no haber construido, ni favorecido la inversión, ni ofrecido «la seguridad jurídica necesaria», lo que a su juicio ha dejado «proyectos vitales aplazados» para millones de familias. En infraestructuras, denunció que «todo funciona peor» —carreteras, red ferroviaria, aeropuertos— y responsabilizó de su gestión, sucesivamente, a José Luis Ábalos, a quien calificó de «organización criminal», y a Óscar Puente, al que atribuyó «sectarismo incompetente». A esa lista sumó una política migratoria que tildó de «absolutamente disparatada», un sistema sanitario «cada día más colapsado» por la gestión de la ministra Mónica García, y problemas en el sistema eléctrico, la seguridad y el empleo.

El grueso más duro de la intervención llegó al abordar la arquitectura invisible. Tellado acusó al Gobierno de «bombardear» las instituciones del Estado, la separación de poderes y la convivencia, y calificó la legislatura de «escandalosa», con referencias directas a la situación judicial de David Sánchez, hermano del presidente y condenado por prevaricación, y de Begoña Gómez, procesada por malversación. Vinculó además el respaldo de Pedro Sánchez a José Luis Rodríguez Zapatero, en el marco del caso del rescate público a la aerolínea Plus Ultra, con lo que describió como una forma de «autodefensa», al haber sido el propio Sánchez quien aprobó esa ayuda en el Consejo de Ministros.

En el plano parlamentario, Tellado denunció que el Ejecutivo gobierna «contra el propio Parlamento», sin haber tramitado los Presupuestos Generales del Estado durante la legislatura y bloqueando, a través de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, unas 60 leyes impulsadas por el PP en lo que llamó el «congelador» de la Cámara. Recordó que el Congreso retiró la confianza a Sánchez por mayoría absoluta hace más de un mes sin que el presidente haya convocado elecciones.

Frente a ese diagnóstico, Tellado reivindicó que el reto del PP no es «cambiar un gobierno malo por uno mejor», sino provocar «un cambio de época» mediante lo que llamó «la agenda reformista más ambiciosa desde la Transición». Entre las medidas anunciadas citó un plan de vivienda para construir nuevas viviendas desde el primer día de gobierno, un plan de inversión en infraestructuras, una política migratoria «de orden y control», una reforma de la financiación autonómica «justa, solidaria y duradera», el refuerzo del sistema sanitario y la reversión de «las subidas masivas de impuestos», junto a un proceso de regeneración institucional para, en sus palabras, «rescatar, limpiar y blindar» las instituciones.

El dirigente popular cerró su intervención respaldando el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo, cuya gestión al frente de la Xunta de Galicia durante 13 años presentó como modelo de gobierno «capaz, honrado y honesto». Avisó de que el verano «será breve» ante la próxima actividad política y llamó a lograr una victoria electoral «contundente». «España merece mucho más. El Partido Popular es indispensable para alcanzarlo», concluyó, entre agradecimientos a los ponentes y diputados presentes en la jornada del 29 de julio.