Para el gobierno cuarenta y cinco muertes en Andalucía y la de un sevillano en Barcelona es “algo muy extraño y difícil de explicar” y nadie es responsable, pero si el Rodalies llega tarde, molestando a los independentistas, es inadmisible y despide dos funcionarios para calmarlos.
Que la tragedia de Adamuz es responsabilidad del gobierno y de su corrupta gestión ya nadie lo duda, que las familias de las víctimas no se dejan engañar con hipérboles de ministros miserables ni con mamarrachos “funerales laicos” tampoco.
Lamentablemente, parte de la sociedad está adormecida y da por normal el saqueo del estado español, por parte de los delincuentes catalanes, condenados, indultados y amnistiados por el Partido Socialista Obrero Español PSOE y los personeros de la banda terrorista ETA junto a sus socios circunstanciales “los recogedores de nueces”.
Los mensajes del gobierno del yerno del dueño de los prostíbulos son muy claros, no nos vamos ni con agua hirviendo, estamos dispuestos a todo para seguir contando con los votos de los diputados separatistas, al que les moleste lo echamos, y nunca rendiremos cuentas por el apagón más grande de la historia, ni por el Barranco del Poyo ni por los muertos en el AVE, ni por ninguna otra tragedia que suceda, que les quede claro quién manda.
Llegado a esto me pregunto: ¿siete votos para seguir en la Moncloa valen más que la vida de cuarenta y seis españoles?, parece que sí, quedándonos como única esperanza las urnas y la justicia, si llegan a tiempo antes de la voladura de las instituciones españolas y la creación de la “Tercera República Plurinacional”.
Todos sabíamos que, si Cataluña se independizaba, la expulsaban de la Unión Europea, ¿han tomado conciencia los españoles que el plan de Pedro Sánchez concluirá con la expulsión de España de la UE y se convertirá en una dictadura tercermundista?
