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Mi visión personal sobre el “Congreso Mundial de la Pastoral del Turismo”

Conocí Roma hace 50 años y confieso que en aquel momento me desilusionó, el joven rioplatense, idealista y aventurero que habitaba en mí, no encontró en uno de los tres pilares de occidente la mística y la gloria que tenían sus expectativas.

No percibí la presencia de Dios en la Basílica de San Pedro, la cual me pareció un disneylandia refinado, como sí la sentí semanas después, en la Catedral de Santiago de Compostela.

Pasaron los años, y tanto sucesivas visitas como la maduración de mis ilusiones, me reconciliaron y hoy puedo decir que disfruto Roma enormemente. La última vez que estuve fue en plena pandemia, deleitándome en sus calles sin turistas, interactuando con los romanos que podían vivir su ciudad plenamente.

Este viaje fue totalmente diferente, vuelvo impresionado con la cantidad de gente que encontré, sobre todo en el Vaticano, tapado por cientos de miles de peregrinos de todos los rincones del globo, que exhibían orgullosos sus nacionalidades y sus santos, un espectáculo conmovedor que demuestra que todavía hay Fe en el mundo, recordando la cita de Lucas «Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?».

Roma siempre está llena de turistas, no tiene temporada baja y más este año, que ahora llaman “Año Jubilar” pero a mí me gusta más “Año Santo” y esta fue la razón de mi viaje, participar del “Congreso de la Pastoral del Turismo 2025” y presentar mi ensayo “Turismo Puerta de la Evangelización”, Amazon 2025 como les conté en mi Blog el 13 de octubre (https://ramondeisequilla.com/esta-semana-se-produjo-el-lanzamiento-editorial-del-ensayo-turismo-puerta-de-la-evangelizacion/).

Por condicionamiento de mi “forma de ser”, les alternaré mis reflexiones sobre la “Buena Nueva” que debemos difundir “hasta los confines de la tierra” con descripciones sobre lugares y circunstancias del turismo, mi “vicio ancestral”.

El Congreso tuvo como sede el TH Roma Carpegna Palace, del 16 al 19 de octubre de 2025, un excelente cuatro estrellas, preparado para reuniones pequeñas y medianas, lejano del centro de Roma, pero comunicado por la estación “Cornelia” de la Línea A del Metro, que une Battistini con Anagnina pasando por el Vaticano, Piazza di Spagna, Barberini, Roma Termini (verdadero Km 0 de Roma) y Cinecittá. Un Palacete del siglo XVII, ubicado en medio de un parque, ambos “muy romanos”.

Estuvimos arropados en todo momento por Don Michele Gianola, Subsecretario y director ad interim de la Oficina Nacional para la pastoral del tiempo libre, turismo y deporte de la Conferencia Episcopal Italiana y el Dr. Stefano Riccardi, Oficial del Dicasterio para la Evangelización, Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo

La primera ponencia fue sobre la “Teología del descanso”, dictada por Stefano Biancu, Profesor de Filosofía Moral, Universidad LUMSA donde se habló sobre el descanso en el Antiguo y el Nuevo Testamento y su transformación desde el judaísmo al cristianismo, definiéndolo como el momento de la contemplación, el momento de la alabanza y no de la evasión, siendo en última instancia no un derecho del trabajador sino un “deber de interrumpir lo cotidiano para alabar a Dios”

La segunda ponencia, muy interesante, fue sobre la “Dimensión antropológica”, dictada por Monseñor. Giovanni Cesare Pagazzi, arzobispo, archivero y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, donde desgranó las realidades de la vida actual reinadas por “dispositivos que nos brindan entretenimiento o placeres efímeros”.

El concepto más importante que desgranó fue el de “la casa”, que comienza en la matriz y continua luego y sucesivamente en: el dormitorio, la casa paterna, la ciudad, la nación y finalmente el mundo, en los distintos momentos de nuestra vida.

Sostiene que los ámbitos de “la casa” se van pasando de uno a otro en la medida que hay “confianza” en el nuevo ámbito y es aquí donde “juega” el turismo que implica “salir de casa” que provoca miedo, siendo obligación de los anfitriones “dar confianza”.

Al final de cada sesión se dieron algunos minutos de reflexión, ofreciendo la oportunidad de opinar sobre lo tratado, rescatando de las varias interesantes alocuciones las de República Dominicana y Guinea Ecuatorial (único país de África que es hispanoparlante y que formó parte del Virreinato del Rio de la Plata y de la efímera Provincias Unidas del Rio de la Plata, mi tierra de nacimiento), me impresionó la formación y calidez humana de sus voceros, más tratándose de dos países sobre los cuales sólo se habla en España en el último año, por su relación con la corrupción de Pedro Sánchez y del Partido Socialista Obrero Español PSOE.

La mañana del viernes tuvimos la oportunidad de escuchar cinco experiencias sobre la interrelación del turismo con la Fe.

Arte y Fe fue el primer tema definido como “un binomio que acompaña a la Iglesia y la Santa Sede desde hace dos mil años, un binomio que también hoy debemos valorar más, en el esfuerzo de llevar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo el anuncio del Evangelio, del Dios que es Belleza y Amor infinito” (BENEDICTO XVI, Discurso, 25 de octubre de 2012)”, siendo relatado por la Dra. Barbara Jatta, Directora de los Museos Vaticanos, que también destacó la singularidad del hecho que los artistas tienen un sensibilidad especial y perciben antes manifestaciones espirituales que el común de la gente.

Luego enfatizó sobre la necesidad que los guías turísticos sean evangelizadores, tema que en España lo está desarrollando la Universidad Francisco de Vitoria, bajo la conducción de Pilar Gordillo, Codirectora académica, delegada de fe y cultura del Arzobispado de Toledo y guía turístico oficial en activo, como lo aclaró el Padre Gustavo Riveiro en su intervención.

Para finalizar la mañana, se compartieron varias experiencias, disertando Don Jean Gové, Coordinador diocesano para las actividades relacionadas con la inteligencia artificial, Arquidiócesis de Malta, Don Massimo Pavanello, Delegado Regional de Lombardía para la pastoral del tiempo libre, turismo y deporte y el  Doctor  Imad Hijazeen, Ministro de Turismo y Antigüedades de Jordania.

La misma tarde encaramos una “experiencia de turismo religioso” como fue denominada, la cual podría llamarla como lo hacíamos en la Organización Mundial del Turismo una “visita técnica”, concurriendo a la Basílica de San Clemente, al Baptisterio y a la Basílica de San Juan de Letrán, recorrido que nos permitió una interesante caminata por las calles de Roma, pudiendo tomar el pulso de una ciudad desbordada por el turismo de masas.

A primera hora de la mañana del sábado comenzamos la visita a la Necrópolis Vaticana y a la Basílica de San Pedro, siendo estos dos recorridos un claro ejemplo de la problemática de fondo del turismo religioso, que no agotaré en estas líneas, pretendiendo únicamente dar una pincelada.

La visita a la necrópolis vaticana fue excepcional, tanto por el nivel de conocimiento como por la capacidad de trasmitirlo de la guía que nos facilitó la organización del congreso, una completa descripción de la circunstancia de estar frente a un cementerio, donde en distintos niveles, paganos y cristianos depositaron los restos de sus familias y la apasionante historia sobre la tumba de San Pedro.

Pese a la buena voluntad de la otra guía que nos tocó, la visita a la Basílica de San Pedro fue bastante pobre, con un matiz que no nos fue ajeno, al escuchar por enésima vez que San Pedro es la Basílica más grande del mundo, ratificado por marcas en la nave central, que indican el tamaño de otras Basílicas imponentes, por ello me surge recordar las medidas de San Pedro y las de Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. San Pedro: Largo 218 metros, Altura 137 metros, Superficie 23.000 m2 y, Valle de los Caídos: Largo 262 metros, Altura 192 metros. Cruz Incluida, Superficie 30.000 m2, huelgan los comentarios.

Concluí mi actividad participando en la celebración de la Eucarística en la Capilla Húngara de las Grutas Vaticanas de San Pedro, una emocionante experiencia.

Durante la tarde del sábado continuó la actividad, de la cual lamentablemente no pude participar, esperando que la organización me haga llegar los detalles y conclusiones de las dos últimas ponencias que siguieron a la “Peregrinación Jubilar” y el “Paso por la Puerta Santa”.

La “Cuarta Ponencia” trató sobre “Turismo y convivialidad”, definiendo el encuentro como un instrumento de diálogo y conocimiento recíproco, fuente de respeto y reconocimiento de la dignidad de los demás, tema centrado en el Mensaje para el Día Mundial del Turismo del 28 de mayo de 2024.

Las conclusiones fueron realizadas por Don Michele Gianola, Subsecretario y director ad interim de la Oficina Nacional para la pastoral del tiempo libre, turismo y deporte de la Conferencia Episcopal Italiana, que sin duda conociéndolo, deben haber sido muy interesantes.

En lo personal fue una linda experiencia compartir cuatro días con bellísimas personas provenientes de distintos lugares, pero me quedó un “gusto a poco” en cuanto a la expectativa que tenía del encuentro, analizar como podemos encontrar en el turismo una “Puerta para la Evangelización”.

Tuve la oportunidad de conocer al Padre Samuel Murcia de ElSalvador, con el cual intercambiamos presentes, yo le entregué un ejemplar de mi libro y el un Relicario, bendecido junto con mi libro que, a las pocas horas comenzó a surtir efecto su protección: tuve una caída en la Plaza de San Pedro producto de una multitud que iba en sentido contrario al mío, saliendo milagrosamente sin ningún hueso roto, ¡Gracias Padre Samuel!

Compartí una de las comidas con Kyrsis de los Santos junto con varios de sus compatriotas dominicanos, que están organizando un importante evento en octubre de 2026, al cual espero poder concurrir para llevar mi investigación sobre “La Isabela, inicio de la evangelización en el nuevo mundo”.

 Para finalizar, reitero mi posición en cuanto a que se puede utilizar el turismo religioso como fuente de ingresos para la actividad turística, hecho totalmente legítimo, o por contrario utilizar las estructuras turísticas como “Puertas para la Evangelización”, ustedes elijan.