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Ocho apellidos vascos golpean a mi puerta Tercera Parte

Encontramos infinidad de libros, referencias y artículos sobre los vascos, muchos de ellos para nada ingenuos y difundidos con objetivos políticos de lograr la independencia de un territorio perteneciente al Reino de España desde sus orígenes.

Algunos de ellos que datan de los siglos XVIII y XIX, llegan a niveles esotéricos al afirmar que el vasco es el idioma del Génesis, el idioma pre-babel, en otras palabras, Dios hablaba en vasco.

Hay muchas investigaciones que se remontan al paleolítico, unas más serias que otras, no pudiendo ninguna llegar a conclusiones claras e irrefutables sobre el origen del pueblo vasco.

El aislamiento en las montañas, la resistencia a invasiones y siempre el idioma sobrevolando, no son condiciones exclusivas y concluyentes para dilucidar la originalidad de los vascos.

La presencia de Roma en el finis terrae, dejó su huella también en este tema, al definir un territorio como el Saltus Vasconum, a la Navarra pirenaica y la Aquitania, unificando algunas veces con el término cántabros a las denominaciones de vascos, astures y cántabros.

Otro de los problemas que encuentran los historiadores, es el término etnia que se asocia a la raza, por la carga negativa que tiene por los siniestros sucesos de la primera mitad del siglo XX, con el nazismo en Europa, por ello necesitan invariablemente recurrir al idioma para justificar las razones de la singularidad vasca.

El idioma, (cuya manipulación en la reunión de presidentes autonómicos con el gobierno motivó esta serie de notas), no es para nada concluyente como quieren plantear los separatistas para la definición de una nación, ya que encontramos ejemplos de naciones con múltiples idiomas como Suiza y múltiples naciones con diferencias étnicas muy grandes con el mismo idioma como en América.

El euskera, idioma que hablan los vascos, se divide en como mínimo en siete dialectos, vizcaíno, guipuzcoano, alto navarro meridional, alto navarro septentrional, labortano, bajo navarro occidental, bajo navarro oriental y el suletino, los cuales fueron unificados artificialmente por Sabino Arana, con intenciones políticas coyunturales y para nada naturales,  que fueron tomadas por el separatismo como cánones sagrados, siendo ese idioma artificial el que hoy hablan las autoridades del PNV y su socio de gobierno el PSV, al igual que Bildu heredero de la banda terrorista ETA.

Los vascos, marinos extraordinarios, se lanzaron al mundo por diversos factores, tanto como económicos, políticos o sociales que fueron principalmente:

Herencia y Mayorazgo: El sistema tradicional de herencia en el País Vasco, donde el caserío recaía en un solo hijo, no necesariamente el mayor, obligaba a muchos otros a buscar oportunidades fuera.

Falta de Tierras y Recursos: Las limitaciones geográficas de una región montañosa y costera, con recursos agrícolas limitados para una población creciente, llevaron a muchos a buscar fortuna en el extranjero.

Oportunidades en el Nuevo Mundo: La expansión española en América ofreció vastas oportunidades en minería, comercio, administración y evangelización.

Pérdida de Fueros: La abolición o recorte de los fueros tras las Guerras Carlistas en el siglo XIX generó descontento y propició la emigración.

Guerras y Conflictos: Las Guerras Carlistas, la Guerra Civil Española y la subsiguiente dictadura franquista también provocaron exilios masivos y buscaron refugio en otros países.

Actividad Marinera y Comercial: La larga tradición marinera de los vascos, su participación en la Carrera de Indias y la creación de redes comerciales facilitaron la movilidad. Este último factor llevó a parte de mi familia hasta el Rio de la Plata.

Los principales destinos de la diáspora vasca fueron Argentina, Uruguay y Chile, el oeste de Estados Unidos y Australia.

A pesar de la distancia, los vascos han demostrado una notable capacidad para mantener viva su identidad y cultura, siendo un ejemplo las Euskaletxeak, “Casas Vascas” en castellano, convirtiéndose en centros culturales y sociales fundamentales de la diáspora.

La diáspora vasca es un testimonio de la resiliencia y el arraigo cultural de un pueblo que, a pesar de las adversidades y la distancia, ha logrado mantener su herencia y contribuir al mosaico cultural de los países que los acogieron.

En próxima entrega les contaré sobre el espíritu vasco que llevó mi familia desde el Plata hasta los Andes.